23/11/16

Tierras de Soria. La naturaleza en el corazón



ESTOY DE





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Fotografía de "Buitre"


Mi encuentro, en la lírica llanura castellana, con un perro solitario.
De "La naturaleza en el corazón".

"Tierras de Soria"

Me encuentro sobre una anchísima planicie de melodías estoicas y rojas: Castilla.
He bajado de mi moto a pisar este suelo; a tocar sus raquíticos brotes de hierba inclinada bajo este cielo sin fin. Y ya atardece. Noto un soplo ligero de infinitud en mi nuca: es una brisa cálida sin lugar de nacimiento ni muerte que me hace disfrutar de este cansancio tibio.
A lo lejos, un perro. También sin cuna, y quizás, sin sepultura. Es castellano. Lo dicen sus huesos hincados en su pelaje tostado (piel dura, pero sin soberbia). ¿Ladra? Sí. Y con él los adioses del trigo en la distancia. Y allá se estremece un viejo alcornoque en su propio ladrido de ramas retorcidas. El perro se está anaranjando con el sol y empieza a husmear el tiempo que se guardan las piedras. Yo lo miro, lo llamo plácidamente. Deseo acariciar a un ser tan anónimo como yo. Somos dos solitarios que pueblan el paisaje. ¿Será mi olor blanco para él, nuevo, sin ninguna señal que le recuerde al cuadro en el que vive?
Toma, te ofrezco mi mano, mis vibraciones hechas tarde. Y él baja la cabeza, ya a mi lado. La cola quieta, el pelo áspero, las orejas tiesas y las patas rígidas. Es su modo de recibir mi caricia.
De su tímido hocico brota el lenguaje de la llanura, como una sonrisa muy recatada, teñida de amarillo y con labios de soledad. Y cuando más confiada me muestro, cuando ya estoy dispuesta a desperezar mis coloquios vespertinos, huye. Así, imperceptiblemente, como se van desvaneciendo las formas del paisaje y trocándose en tinieblas al llegar la noche.
Tierra sobria y triste, me despides con un adiós parco, pero franco. Me quedo con tus colores de adagio y tus arrugas sin fin. Tendré que sumergirme en la oscuridad, con mis faros eléctricos como única guía. Y seguir mi viaje.
Y seguir... con tu recuerdo sediento,  agazapándose en un resquicio de mi ser...

 ***


19/9/16

Gaviotas







Mientras juegan las gaviotas con la brisa del océano,
mis ojos viajan, impregnados de horizonte,
donde los caminos no terminan nunca.
Y las olas se acercan a mis pies,
y los graznidos ensordecen de lluvia fresca mi alma.